Esta semana no se quería quedar en la escuela porque extrañaba a su mamá así que la llevé a mi oficina y la entretuve, hasta que pase el mal momento para luego enviarla al aula con sus compañeros.
Tanto hablaba de su familia que le pedí que me haga un dibujo así (de paso) me dejaba trabajar a mí.
Al terminar me explicó:
- Mamá y papá tienen 42 años.
- Mis hermanos tienen 29, 17, 12....yo tengo 7, los mellizos de 5...en total somos siete hermanos...
Por supuesto, no me cerraban los números.
-Mica, ¿tu hermano mayor es adoptado?, le pregunté a fin de entender...
Con un aire triunfante me contestó:
-¡Todos somos adoptados!
Se me erizó la piel.
Y a ella se le transformó la carita, reluciente de alegría.
- Mis papás nos adoptaron a todos... Y a mí me adoptaron porque mi mamá verdadera no me cuidaba, tenía mucha plata pero no me trataba bien, así que yo me mudé de padres..., me explicaba mientras con su dedito iba recorriendo el dibujo.
Al final se fue al aula y yo me quedé con el corazón (y la mente) lleno de sensaciones.
Por ella, por siete vidas cambiadas por la decisión de un matrimonio que con valentía está amando de esta manera..., porque ser familia es algo que se construye, un valor que en medio de tanta inestabilidad hay que defender.

Y porque todos tenemos el derecho de "mudarnos" de aquellas personas que no nos hacen bien. No importa la edad. Como Micaela.


















