Antes que todo... hola a mis amigos y amigas del blog!
Es la primera vez que tardo tanto en actualizar el blog. Aproveché este mes de pandemia porcina con receso escolar para hacerme algunos chequeos médicos. Es que me salió un problemita auditivo, un zumbido... o mejor dos: uno grave y el otro agudo, al mismo tiempo, en el oído izquierdo. Así que si le pongo música... tengo una orquesta completa !!! aysssssssssss!
Bien, yo iba a otra cosa. Tanta sala de espera en consultorios me acercó a revistas que no suelo leer y aproveché para "tontear" con contenidos poco usuales. Hasta que llegué a un tema de Sociedad y Psicología: violentos y agresivos.
Resumo lo que recuerdo.
Decía el artículo que en general los hombres tienen mayor fuerza física que las mujeres. El factor
testosterona hace que naturalmente sea así.
Ahora, el término violencia se asocia con el uso desmedido de la fuerza. Por ejemplo: estoy jugando y, por hacer uso de la fuerza, empujo a alguien sin intencionalidad de lastimar. Eso se llamaría VIOLENCIA.
En cambio, la agresión es diferente. La
AGRESIÓN conlleva un
deseo intrínseco de dañar, destruir, lastimar al otro o a uno mismo. El agresor probablemente no use la fuerza física pero con sus palabras, gestos, silencios... , sea capaz de herir profundamente. El agresor dedica tiempo a armar planes, como una vaca (perdón vaca por asociarte a esto!) se la pasa
rumiando sus maldades, una y otra vez, masticando... masticando.... , para llevar a cabo sus objetivos destructivos.
Entonces, se puede ser violento pero no agresivo o ser agresivo pero no violento. Vaya! Esto es muy esclarecedor.
¿Qué sucede en el cerebro? Dicen los estudiosos que cuando alguien sufre la discriminación se produce a nivel cerebral la misma reacción química que generaría una herida física y afecta de la misma manera...
Sigo pensando.
Este mes mi familia sufrió agresión por parte de una persona que ya no está en la familia. Vimos cómo construía su torre egoísta, intentando socavar el proyecto más lindo en la vida de mi sobrina. Pero paralelamente, también estuvo la mano de Dios aniquilando, uno a uno, cada intento destructivo. Fue sorprendente, maravilloso, y le agradezco a Dios por su intervención a tiempo. Jesús decía que... "el que esté sin errores tire la primera piedra", por lo cual no me animo a juzgar a esta persona; estoy segura que sobre nuestros cerebros no hay daño, ni en nuestra alma, porque hemos sido protegidos sobrenaturalmente. Pero ¿... cómo está el cerebro del agresor? . Estimo que su salud se deteriora sin retorno... porque el agresor se retroalimenta del veneno de su creatividad. Espero que esté a tiempo: Dios es especialista en restaurar vidas. Sólo hay que darle una oportunidad.
Les dejo esta imagen, tan interesante...
Un abrazo!